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sábado, 19 de abril de 2014
viernes, 4 de abril de 2014
Abril. La primavera no es una estación cruel
Sibila de Cumas"APRIL is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain."
T.S. Eliot
La primavera no es una estación cruel.
Cruel es exhalar ademanes vacíos
mientras llueve,
sombrear los cantos del deseo
con los golpes ácidos del olvido,
y resignarse.
Pero hemos de vivir nueve vidas
como la Sibila de Cumas,
nueve vidas con sus ciento diez años
para creerlo.
Mientras tanto, la primavera envía
con necia displicencia sus mensajeros,
allá por febrero
los pétalos que dudan
entre aguardar o blanquear el almendro
y nos exigen una tenue alegría
brutal si acaso
porque nos envuelve
ilegítimamente
de esperanza.
[CLEPSIDRA DE INVIERNO, Torremozas, 2013]
martes, 25 de marzo de 2014
¿Somos lo que escribimos o escribimos lo que somos? ¿Estamos aquí en la actitud, como decía Rilke, de uno que se marcha o hemos venido para dejar nuestra huella a lo Derrida? ¿La poesía es posible en un mundo lleno de cicatrices y de abulia o es posible demostrarnos a nosotros mismos que la poesía no solo es posible sino necesaria? La poesía debe ser ante todo interrogación. Preguntas que nos ensanchan el alma tan constreñida por lo trivial, por el adormecimiento de la cotidianidad.
domingo, 16 de marzo de 2014
PROSERPINA
Eres mujer.
Estás condenada a los meses lunares,
condenada a la rutina
de fragmentadas primaveras,
te bebes su cáliz
para arrancar a las horas
cualquier consejo
vano e inútil.
Pero eres mujer.
Cuánta gloria en nuestros vientres
poderosos,
en nuestros úteros poblados
de rimas indulgentes, del polen
vigoroso
que en jícara pequeña
arrastra la luz del sol.
Pero sabes que vendrá el Hades,
aunque no lo veas
se adentrará triunfal
en lo mejor que guardas,
cavará una fosa y el hálito
que antaño salía a tu encuentro
cerrará con firmeza
todas las puertas que abriste.
Para persuadir al Hades
sacas todas tus armas:
el tiempo que hiberna
en la corteza del álamo,
el goce doloroso de las horas
cortantes, las estivales suelas
del mar, con olor a salobre...
Erizarás el mar en la espuma de las
ramas flexibles
para que el varón muerda
tu futuro íntegro y se adentre
en el entonces, en el momento
apropiado en el que escribir
de nuevo:
«y esta primavera ya marchita
y este verano, pastor de noches,
atrapados por el frío que, ojalá
caduco,
no nos borre».
Clepsidra de invierno [Estaciones en reverso], Torremozas, 2013
Eres mujer.
Estás condenada a los meses lunares,
condenada a la rutina
de fragmentadas primaveras,
te bebes su cáliz
para arrancar a las horas
cualquier consejo
vano e inútil.
| EL RAPTO DE PROSERPINA, Rubens |
Pero eres mujer.
Cuánta gloria en nuestros vientres
poderosos,
en nuestros úteros poblados
de rimas indulgentes, del polen
vigoroso
que en jícara pequeña
arrastra la luz del sol.
Pero sabes que vendrá el Hades,
aunque no lo veas
se adentrará triunfal
en lo mejor que guardas,
cavará una fosa y el hálito
que antaño salía a tu encuentro
cerrará con firmeza
todas las puertas que abriste.
Para persuadir al Hades
sacas todas tus armas:
el tiempo que hiberna
en la corteza del álamo,
el goce doloroso de las horas
cortantes, las estivales suelas
del mar, con olor a salobre...
Erizarás el mar en la espuma de las
ramas flexibles
para que el varón muerda
tu futuro íntegro y se adentre
en el entonces, en el momento
apropiado en el que escribir
de nuevo:
«y esta primavera ya marchita
y este verano, pastor de noches,
atrapados por el frío que, ojalá
caduco,
no nos borre».
Clepsidra de invierno [Estaciones en reverso], Torremozas, 2013
jueves, 6 de marzo de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
"Ocho de marzo" de Clepsidra de invierno
"Ocho de marzo" [Almanaque]
También era marzo
cuando me hice a tu forma.
Algunos pájaros volaban como hoy
en su camino a Citera,
avivados por el calor extraño
de las nubes.
Se iniciaba así el cortejo,
la carrera despiadada hacia el amor,
cuidándose mucho
de entregar su cuerpo,
como si la luz recibiera
en confianza
sus delicados extremos,
el calor de sus alas pequeñas,
el plumón descolorido aún.
Recuerdo que llovía,
que llovió toda la noche,
que la lluvia se imponía
como hoy,
sobre el silencio,
acechando nuestras manos
como troncos que quisiera
sustraernos,
como si todo su beneficio fuera,
incapaz ya de borrarnos,
atenazar nuestras miradas
y domesticar futuros besos.
Yo quería tu forma,
hacerme a ti,
decirles a todos que volvía
desmenuzados los miedos
a crecer,
que no había Tántalo conocido
que pudiera detenerme,
que mis hombros ya trazaban
sin saberlo,
indignos tal vez por tanta dicha,
la forma de tu cuerpo.
Clepsidra de invierno (Torremozas, 2013)
cuando me hice a tu forma.
Algunos pájaros volaban como hoy
en su camino a Citera,
avivados por el calor extraño
de las nubes.
Se iniciaba así el cortejo,
la carrera despiadada hacia el amor,
cuidándose mucho
de entregar su cuerpo,
como si la luz recibiera
en confianza
sus delicados extremos,
el calor de sus alas pequeñas,
el plumón descolorido aún.
Recuerdo que llovía,
que llovió toda la noche,
que la lluvia se imponía
como hoy,
sobre el silencio,
acechando nuestras manos
como troncos que quisiera
sustraernos,
como si todo su beneficio fuera,
incapaz ya de borrarnos,
atenazar nuestras miradas
y domesticar futuros besos.
Yo quería tu forma,
hacerme a ti,
decirles a todos que volvía
desmenuzados los miedos
a crecer,
que no había Tántalo conocido
que pudiera detenerme,
que mis hombros ya trazaban
sin saberlo,
indignos tal vez por tanta dicha,
la forma de tu cuerpo.
Clepsidra de invierno (Torremozas, 2013)
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