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domingo, 14 de diciembre de 2014



23 de diciembre

Los ladridos de los perros llenan
el silencio mejor que las palabras.
Subrayan la apariencia de los sueños,
guían con su áspera tonalidad
las mórbidas entrañas del día que bosteza.

Me es extraña la forma en que muerden
insaciablemente su curva primeriza,
cómo ponen acentos y tildes a la sangre
palpitante en cada lecho anónimo que despierta.
La luz, a veces, se torna impía
y cruel.
Deja moteados de cólera los edificios,
la torre de la iglesia, el parque,
las calles aún desiertas, el hueco que la boca
abrió en nuestra sed.
Viejos y estrechos, los sonidos del día
parecen eternos. Parecen erguidos
en los flecos de la noche como engañosos
goznes de luz, como templos indecisos
que se alzaron encerrándonos,
como fauces pusilánimes que quisieran
apartarnos del camino,
y que en su perfidia nos atenazan
la voz.

Maldita sea.
Las manos se van perdiendo en la línea
absurda del horizonte,
en la marca que divide el condenado
y el verdugo, la estela de sus cuerpos,
allá donde los deseos siempre se rompen
en pedazos.
Amanece,
y las horas nos confinan otra vez,
deteniéndonos, estirando sus huellas
impolutas sobre el cansancio.
Este romperse el aire, de una forma
distinta, porque el mundo cambia
para mal, yendo a páramos absurdos
donde la luz se cae gota a gota
destilando el dolor de bruces.

Ya nada significa lo que antes,
esas nubes que se apiñan tiranas
sobre el sol, arrastrando consigo
la claridad,
como los brazos sujetan mentiras,
auspicios futuros de hiedra desgastada,
penas de bocas que nombraron,
como aviones de papel en manos de los niños,
palabras baldías
que hoy toca plegar.

[Clepsidra de invierno, Torremozas, 2013)

miércoles, 19 de noviembre de 2014


                                                          BESO Y VERSO

             
                                          ¡Oh, mundo! Pues que nos matas,              
                                          fuera la vida que diste                 
                                          toda vida; 
                                                 JORGE MANRIQUE     

A Jorge Manrique lo arroparon los versos
cuando la vida lo desnudó.
Dos de ellos se encontraron en su cuerpo
grabados sobre el silencio de una estampa
en Garcimuñoz.

El beso y el verso nos alimentan
incluso en la desnudez de la vida.

Existo
porque beso y verso incluso
en el límite de la luz.


©Antonia Huerta Sánchez, 2014

jueves, 23 de octubre de 2014

Alegría fugit



Yo te conozco por el dolor que causas,
por los rehenes que guardas
en las flores,
por los combates que he perdido
mientras celebrabas con furia
hasta dónde más
podría caerme.

Te conozco, alegría,
por el vacío que ocupas
en mi agenda,
por los lunes marchitos
ventajosamente,
por el puñado de versos
que no he escrito
y por aquellos enjaulados
en un cajón
sin más sentido
que verter sus rimas
sobre un estante.

Te conozco, alegría,
por salir a tu encuentro
en ayunas
y adherirme a la noche
de otra parte
densa y mordida
por tristezas ajenas
cincelada a golpes
de bolígrafo.

 [Almanaque], Clepsidra de invierno (Torremozas, 2013)

domingo, 5 de octubre de 2014

Pseudo-Egeo

Un poema de La línea vertical del Alif 


                                                       ἀλλ' ἧμαι παρὰ νηυσὶν ἐτώσιον ἄχθος ἀρούρης.
                                                                      HOMERO, Ilíada, XVIII, 104

Aún me diréis que soy pesimista
pero olvidaréis izar la vela blanca
para evitar mi llanto,
para que no caiga sobre mí otra vez
la noche.

Atardecer en el Cabo Sunion, con el templo de Poseidón
Olvidaréis que me duelen las raíces
de estos árboles quemados ,
como me duelen y supuran también
las vidas sajadas por el odio
y esas miles de mujeres 
que se callan
para recibir más golpes
de aquellos que se nombran
"los amados".

Evitaréis que vuelva mi recuerdo sobre
aquel paseo de Dante por Liberia
acompañado de un fusil y no
Virgilio.

Me diréis que estoy muerta,
que no hay poesía social que valga,
que ya no vende lo humano.
Lo diréis como si esto fuera 
un negocio en bolsa
y la poesía, un extracto bancario.

Dejaréis caer sobre mí, otra vez,
todas las aguas frías del Egeo. 


  ©Antonia Huerta Sánchez
 



jueves, 25 de septiembre de 2014

QIU JIN (秋瑾)

"Seleccionando rimas con en Shih Ching desde la tierra raíz del Sol"

秋瑾〈日人石井君索和即用原韻〉
漫雲女子不英雄,萬裡乘風獨向東。
詩思一帆海空闊,夢魂三島月玲瓏。
銅駝已陷悲回首,汗馬終慚未有功。
如許傷心家國恨,那堪客裡度春風。

No me digas que las mujeres
no están hechas de la madera de los héroes,
yo toda sola cabalgué sobre vientos
a la Mar del Este durante 300.000 millas.
Mis pensamientos poéticos entonces se extendieron,
como una vela entre el océano y el cielo.
Soñé tus tres islas,
todas gemas, todas resplandecientes con la luz de la luna.
Me entristezco al pensar en los camellos de bronce,
guardianes de la China, perdidos en espinas.
Avergonzada, no he hecho nada;
ninguna victoria a mi nombre.
Sólo hice sudar a mi caballo de guerra.
Contraída porque mi patria
me hace daño en el corazón. Así que dime;
¿como puedo aprovechar mis días aquí?
¿una invitada disfrutando las brisas de primavera?

 Traducción del inglés, de la versión de Zachary Jean Chartkof


Qiū Jǐn (秋瑾)(1875-1907, Fujian) representa dos palabras: revolución y feminismo en contra de todo lo que significaba en la China decimonónica la dinastía Qing. Pagó con su vida sus ideales y ha pasado a la historia con el sobrenombre de "La caballero del lago del espejo" (鑑湖女俠 Jiànhú Nǚxiá), apelativo que refleja su afición a traspasar los límites sexistas impuestos y a considerar la existencia femenina como injustamente valorada. Así, unió su imagen de mujer fuerte y conocedora de las artes marciales, inspirada en la figura de Mulan, a la delicadeza y buen gusto con que se presenta la palabra. Gran oradora, sus discursos resumen la lucha por conseguir una mujer autónoma que pudiera decidir en cuestiones tan importantes como el matrimonio o la educación. Su fama de revolucionaria no le resta calidad a sus escritos, ensayos y poesía. Su poesía parte de la literatura clásica china, la poesía más tradicional ("shi" y "ci") y retórica revolucionaria. Vid. Kang-I Chang y Kang-i Sun Chang and Haun Saussy (ed.), Women Writers of Traditional China: An Anthology of Poetry and Criticism, Stanford University Press, 1999.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Eutuxía Panagiótou

 Un poema de Negra Moralina (Μαύρη Μωραλίνα), ed. Kédros, 2010


quiero que corra implacable entre la lluvia

 
alguna vez sucede.
llega como limosna de la tristeza
que mirara plena de su obra
al bello hombre,
la cosita más triste del mundo
que nadie posee
basta ese don
para acuchillar sus manos con palabras,
errores sin perdón.
y el lápiz en la página
aprieta-rompe-se ahoga en el pozo triangular.
el amor se salvó de la tristeza caníbal
el espectáculo triunfal
endereza ahora la cornisa, limpia el cristal
y el recuerdo se ríe.
Basta, por un momento, una conversación,
gesto pequeño,
tributo de honor a la locura
tal vez sea suficiente.

 
τον θέλω ανελέητο να τρέχει μέσα στη βροχή

κάποτε συνέβη.
ήρθε σαν ελεημοσύνη της θλίψης
που κοίταξε χορτασμένη το έργο της.
τον ωραίο άνθρωπο,
το πιο θλιμμένο στον κόσμο πραγματάκι,
που δεν έχει κανέναν.
φτάνει αυτό το χάρισμα
να χαρακώσει τα χέρια του με λέξεις,
σφάλματα δίχως συγχώρεση.
και το μολύβι στη σελίδα
πιέζει-σκίζει-πνίγεται στο τρίγωνο πηγάδι.
η αγάπη σώθηκε από σαρκοφαγωμένη θλίψη,
το θέαμα θριαμβικό.
ισιώνει τώρα την κορνίζα, σκουπίζει το γυαλί
και η ανάμνηση γελά.
αρκεί, για λίγο, μια κουβέντα,
χειρονομία μικρή,
φόρος τιμής στην τρέλα
ίσως αρκεί.




Eutuxía Panagiótou (Ευτυχία Παναγιώτου) nació en Nicosia en 1980. Estudió Filosofía en Atenas y Filología Neohelénica en el King´s College en Londres. Trabaja como ayudante editorial, traduce poesía y se dedica también a la crítica en diversas revistas y periódicos. Es autora de dos obras poéticas: Gran Jardinero (Μέγας Κηπουρός, Kinonía ton (de)katon, 2007) y Negra Moralina (Μαύρη Μωραλίνα, Kédros, 2010). Sus poemas se han vertido al inglés, italiano, español y alemán. Como traductora, ha publicado Poemas eróticos (Ερωτικά Ποιήματα, Ekdóseis Meláni, 2010) de Anne Sexton, así como algunas composiciones de la poeta canadiense Anne Carson. Podéis seguirla en la página: http://exwtico.wordpress.com

miércoles, 3 de septiembre de 2014

"Al final del verano"


 Un poema de Clepsidra de invierno (Torremozas, 2013)


Turdus philomelos
Hay muchos otoños en el malvís que llega
desde el Norte,
al final del verano.
Quizá no sienta falaz este sol
que chorrean las hojas.
En la infancia había que lanzarlas una a una,
mojándonos la cabeza de otoño.
Sobre la sumisión del tiempo tan cíclico y oscuro,
era como vendar la savia a nuestros brazos,
injertarnos un tibio resplandor amarillo,
seco, definitivo e insaciable.
Cualquier refugio que recordase al verano,
las camisetitas cortas, los tirantes,
el sorbete de limón,
algunas veces el mar,
se alejaba en el silencio de la noche.
¿Dónde estaban las cigarras?
El amor inexplorado no sabía de tragedias,
ni de los tórax exhaustos de tanta música,
ni de la miseria del después.